

Mi nombre es Kevin Fernández Rubio. Aficionado al deporte en general, y al deporte rey en particular. Actualmente soy estudiante de segundo de bachillerato que el año próximo iniciará la carrera para ser periodista deportivo.


EL PRIMER BORRON DE LA ESTRELLA
Ayer Argentina y España protagonizaron uno de esos duelos con pocos tintes de amistoso. Y así fue como decidieron tomárselo los argentinos, sedientos de venganza tras el discreto paso de su selección por Sudáfrica. Batista, que no tiene todavía su puesto de entrenador confirmado, sabía que se jugaba mucho crédito en ese partido y decidió explotarlo al máximo.
Con la excepción de Di María, el técnico argentino sacó toda su artillería y le dio resultado, de hecho, más del que pudo imaginar. Batista recuperó los ideales que Maradona había refutado. Esos son, una defensa férrea y sin fisuras, control y elaboración en el centro del campo y rápidez arriba. Los tres hombres del centro del campo-Banega, Mascherano y Cambiasso- fueron la clave del choque, ya que maniataron a los mediocampistas españoles y llevaron el control del choque.
Del Bosque, el eterno hombre tranquilo, afrontó el partido como un amistoso más. No pareció ser consciente de la identidad del rival y de lo que suponía este, entre comillas, amistoso. Dio la titularidad a hombres prácticamente inéditos como Marchena o Monreal que se incorporó a última hora y acabó el primer tiempo jugando con Silva de falso “9”. Pero el nombre propio de la noche fue Pepe Reina y desgraciadamente, no por buenas noticias.
El “speaker” de la selección realizó un partido nefasto en un escenario tan glamuroso como es el Monumental. Pepe sigue pasando por un calvario que le persigue desde su lesión de clavícula sufrida un mes atrás. Las malas actuaciones en el Liverpool se le han contagiado para La Roja. Y debe espabilar cuanto antes, porque Valdés acecha por detrás.
Otro de los males de ayer fue la falta de un cerebro, nuestro cerebro, el cuál no es otro que Xavi Hernández. Ayer, la batuta recayó en manos de Cesc Fábregas, el llamado a ser el sucesor de Xavi, pero se vio desbordado por los mediocentros argentinos y apenas pudo intervenir en la elaboración. Del Bosque respondió al clamor popular dándole entrada a falta de media hora, pero ya era demasiado tarde.
No hay que darle más vueltas. Hemos perdido y además con contundencia sí. Pero ni España fue España ni era un partido con carácter oficial. Ahora toca volver a remangarse y recuperar el prestigio que hemos dejado en la capital albiceleste. Y si es con Xavi, mejor.
KEVIN FERNANDEZ


ESPAÑA RECIBE UN SEVERO CORRECTIVO
Del Bosque presentó un once revolucionario y salió escaldado de Buenos Aires · Cuatro acciones le fueron suficientes a Argentina para hincar la rodilla del campeón · Pepe Reina, catastrófico en los tres primeros goles · El resultado no debió ser tan abultado.
Era un partido cargado de ilusión, emoción y con una fuerte imposición de prestigio mundial para los dos equipos. Argentina, tocada tras el mundial, sale con un nivel de confianza pletórico y empieza a recuperar el color que Maradona le deslució en Sudáfrica. Del Bosque decidió apostar por un once revolucionario a la par que sorprendente- cinco novedades respecto al partido de Vaduz con Xavi relegado al banquillo- y se equivocó plenamente.
Cuatro visitas al Monumental, que seguirá siendo para España territorio inaccesible, de una España que en esta ocasión jugó con un prestigio del que ahora ha perdido bastante. Nombres como los de Casillas, Ramos, Xavi, Capdevila y Torres se quedaron en el banquillo y, a excepción del blaugrana, ninguno llegó a participar en el choque. Reina, Monreal, Cesc, Silva y Arbeloa fueron las novedades.
Poco tardó el cuadro de Batista en aprovechar la pájara española. Dos pases entre líneas de un Tévez en plan Xavi facilitaron los goles de Messi e Higuaín. El blaugrana realizó una soberbia vaselina en la que quedará la duda de si Reina pudo hacer más, y el merengue se sirvió del clásico recorte al portero ante un Reina que ahora sí, se mostró muy inofensivo.
Para esto Argentina sólo necesitó un cuarto de hora. España no se encontraba, los pases entre líneas no iban y la frustración se iba imponiendo. Silva acabó jugando de ariete, con Villa partiendo desde el costado zurdo. El Guaje fue el único inspirado de la noche, aunque su escasa magia fue insuficiente. Argentina jugó su baza y le salió de perlas. Batista ha recuperado los valores que Maradona desechó y plasmó en el campo la definición de fútbol para los argentinos. Ese 4-3-3 con las dos barreras defensivas y dejando a los tres hombres más adelantados libres de las labores defensivas, para centrarse única y exclusivamente en el ataque.
Parecía que partido tomaba otro cauce cuando un zapatazo lejano de Villa sorprendió a Romero, que tuvo que recular y aun así no pudo desviar un disparo que, para fortuna suya, se estrelló en la cruceta. España parecía asentarse y tomar los mandos. Pero como no hay dos sin tres, Tévez aprovechó un error garrafal de Reina, tras una cesión de Arbeloa en la que el madrileño sufrió un inoportuno resbalón para volver a hundir a la actual campeona del mundo.
Los cambios de la segunda parte, cuatro de España que contrastan con las nulas sustituciones albicelestes al descanso, no parecieron ofrecer más y reflejaron lo que todo el mundo vio: España necesita a Xavi Hernández. El de Tarrasa acudió a la llamada a falta de media hora pero poco puedo hacer salvo regalar a Navas el que puedo ser el primero de España tras un gran pase interior de los suyos. Tras otros dos postes del combinado hispano y un cabezazo incomprensiblemente marrado por Llorente, el riojano decidió resarcirse con un vistoso gol. Pase de Pedro, el del Athletic recibe de espaldas y a la media vuelta se la coloca imposible a la izquierda de Romero.
España se lanzó en pos del partido y pudo acortar más las diferencias si alguno de los cuatros jugadores que había en posición de remate, hubiese empujado un balón de Navas que se quedó en boca de gol. El tiempo reglamentario se cumplió y cuando parecía todo vendido, Agüero dio la puntilla con un cabezazo que superó a Monreal y fue imposible para Valdés.
Simplemente no fue la noche. España sufrió sin su once de gala pero especialmente sin el cerebro de todas sus operaciones y deja en el Monumental mucho del prestigio que ganó en aquel no tan lejano mundial de Sudáfrica.
Este partido no es amistoso lo mires por donde lo mires. Por tradición, por jugadores, por escenario, por rivalidad y por infinitas razones que cada uno tendrá en su cabeza. Hoy, la Argentina herida desde Sudáfrica, intentará empezar a suturar dicha herida derrotando, nada más y nada menos, que al actual campeón del mundo.
El escenario es el “Antonio Vespucio Liberti” más conocido como el estadio Monumental de River Plate. Un estadio con tanta tradición como cultura futbolística. Por allí han desfilado desde finales de la libertadores hasta mundiales. Allí, los hinchas de la albicelestes pudieron ver como Pasarella levantaba la primera copa mundial para el país sudamericano en 1978.
España pisará un estadio en el que la victoria se le resiste por cuarta vez en su historia tras 1953, 1960 y 1974 con un balance de 2 derrotas y un empate. El único gol de la Roja en el mítico estadio argentino fue obra de Pirri en 1974.
Los argentinos han titulado el partido como “la final que no fue”, y es que un sector importante del país sigue muy dolido con la actuación de su equipo este verano en el continente africano. Para ello, se ha preparado una “mini-revolución” que comenzó con la no renovación de Maradona. Batista ocupa momentáneamente su puesto y sólo ha convocado a 15 de los 23 internacionales con los que murió “El Pelusa”. De las reincorporaciones destacan nombres como Zanetti, Cambiasso y el hermano de Diego Milito, Gabi.
España por su parte, llega pletórica de moral al continente americano. Tras ganar el pasado viernes 0-4 a Liechtenstein, con un Torres recuperado para la causa, los chicos de Del Bosque quieren seguir demostrando que el Mundial no fue flor de un solo día. Aunque es lógico pensar, que el salmantino no pondrá de inicio su once de gala tras el choque de Vaduz.
La primera novedad estará en la portería, donde Reina y Valdés se repartirán a partes iguales los 90 minutos. La línea defensiva sufrirá un ligero retoque con la inclusión de Ramos por Marchena en el eje de la zaga, dejando a Arbeloa el flanco derecho a merced de las acometidas de su compañero y hoy rival Di María. El trivote del mediocampo no variará, no así el tridente ofensivo que estará compuesto por Iniesta, Navas y Torres. Si El Niño sigue tan estelar como el pasado viernes, la zaga albiceleste tendrá motivos para preocuparse.
No hay más palabras. Argentina y España sólo en han enfrentado entre sí en 12 ocasiones y el bagaje ha quedado muy parejo. Dos empates y cinco victoria para cada equipo. Si el fútbol así lo quiere, hoy veremos un partido espectacular que además, desequilibrará las estadísticas.
KEVIN FERNANDEZ
Confirmado. Rafael Van der Vaart ya es nuevo jugador del Tottenham, operación por la que el Real Madrid percibirá 11 millones de euros. Era, sin lugar a dudas, el jugador transferible por el que más ingresos iba a percibir su anterior club, por delante de Diarra y Drenthe. Y eso tiene su por qué.
Van der Vaart ha regalado a la afición madridista tres temporadas magníficas desde la zona de tres cuartos del ataque merengue. Aunque siempre se ha visto relegado a un segundo plano, ha sabido aguardar paciente su oportunidad y cuando esta ha llegado, exprimirla al máximo.
El año pasado ya contó con numerosas papeletas para abandonar el club de Concha Espina, pero el holandés creyó en sus posibilidades y decidió quedarse. Además sabiendo a lo que se sometía tras la llegada de Kaká, un duro competidor. El brasileño ganó, sin grandes alardes, la titularidad en detrimento de VDV hasta su lesión. Entonces Pellegrini decidió echar mano de Rafael. El tulipán respondió con creces y hasta con goles, llegando a salvar momentos calientes de la pasada temporada.
Para Van der Vaart fue algo muy especial por lo mal que lo había pasado. En su momento más dulce, se dio a conocer que su mujer padecía cáncer, por lo que la capacidad del holándes de levantarse fue doble.
Pero ni Florentino ni Valdano han querido premiar su fidelidad absoluta al club, teniéndole todo el verano en vilo acerca de su futuro. Mourinho si le quería, pero era consciente de que el club necesitaba liquidez y VDV23 era el único que le podía ofrecer mayor cantidad. Además, había que aligerar la mediapunta que contaba con hasta cinco jugadores con la llegada de Özil.