RESULTADO QUE DEJA CONTENTOS A AMBOS
El famoso tongo predicho por todo el mundo para este partido no se produjo. Mexicanos y uruguayos disputaron un partido intenso, con un gran ritmo y en el que un empate hubiese sido el resultado más justo.
Con la concentración y las ganas de jugar al fútbol como bandera salieron ambos equipos a disputar la última jornada del grupo A, aunque mirando de reojo lo que pasaba en Bloemfontein. Ambos entrenadores reservaron sorpresas en sus alineaciones. En el cuadro de Tabárez, destacó la participación de Victorino en detrimento de Godín. Aguirre, por su parte decidió alinear inexplicablemente a un Cuauhtemoc Blanco que evidenció su mal estado físico aunque cabe destacar que repartió buenos balones en la medular.
Sin conformismo, manipulaciones o especulaciones arrancó el partido en Rustenburgo. México fue la más ofensiva desde el inició queriendo llevar el peso del partido, pero sin percatarse que eso beneficiaba a los charrúas que, bien armados atrás, esperaron a un posible contragolpe confiando en la efectividad de sus tres hombres de ataque.
En lo que lo acontecido en el rectángulo de juego se refiere, poca cosa se puede destacar del primer envite. Ambos conjuntos salieron a por el partido desde el pitido inicial, pero fueron los aztecas quienes llevaron el peso del balón. Con Uruguay esperando tranquila su oportunidad, Suárez tuvo la ocasión de callar a la numerosa afición verde desplegada en el estadio, al fallar un remate sólo ante el conejo Pérez. Los primeros veinte minutos fueron totalmente de los aztecas, con un Blanco que, sin apenas movimiento, repartió buenos pases que fácilmente se podían haber transformado en asistencias de gol. A partir del ecuador de la primera parte, fueron los uruguayos los que se lanzaron a por el partido, y solo las genialidades de Guardado, que estrelló un balón en el larguero, y, por momentos, de Dos Santos mantenían a México en el partido. El dominio azul se tradujo con el buen gol de ariete del jugador del Ajax Luis Suárez tras culminar un buen centro de Cavani.
El conformismo de los Latinoamericanos
Tras el paso por los vestuarios, México salió decidido a por el partido, a sabiendas de que un gol de Sudáfrica y otro de Uruguay les obligaba a hacer las maletas. Uruguay, supo jugar bien sus cartas y, dejando el dominio a los de Aguirre, tuvo la oportunidad de matar el partido de no ser por el guardameta mexicano. Con Dos Santos desaparecido, el combinado azteca se encomendó a Hernández, pero los ataques nunca se llegaron a precisar.
Cuando apenas quedaba un cuarto de hora para la conclusión, el banquillo mexicano recibió la noticia del gol de Malouda para Francia, que les dejaba con pie y medio en los octavos de final. Con esa noticia en la mente, México bajó la intensidad del partido, aunque sin renunciar a poder empatarlo.
En un partido vibrante que no dio ningún atisbo de amaño, uruguayos y mexicanos pasan a los octavos de la mano aunque con suerte dispar. Mientras el cuadro de Tabárez se las verá con Corea de Sur, los de Aguirre intentarán domar a la Argentina de Maradona. Que Dios reparta suerte.
La frase:
Óscar Tabárez: “Tenemos muchos sueños”
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