Gran primera parte del Barcelona que fue contrarrestada con una mejor segunda del cuadro de Álvarez · Las entradas de Negredo y Cigarini, decisivas · La eliminatoria queda abierta para el Camp Nou.
Frederick Kanouté, con permiso de Luis Fabiano, fue el nombre propio en la noche que volvía la competición oficial a escena. Se vieron dos caras muy diferentes de ambos equipos durante los diferentes cuarenta y cinco minutos. Un Barcelona plagado de canteranos, llevó la manija del choque hasta que su centro del campo se quedó sin hombres para la creación y el Sevilla, espoleado por su afición y las incorporaciones de Negredo y el italiano Cigarini, comenzó a creer en sus posibilidades y se llevó justamente el triunfo.
El primer asalto fue un monólogo blaugrana. Sin grandes alardes de juego, con una defensa firme y un Bojan que se erigió como el más activo en ataque, fueron las claves que permitieron al conjunto de Guardiola golpear primero. Tras unos primeros compases descafeinados, el Barcelona se decidió a ir firmemente por el partido. Imponiendo su juego y cada vez borrando más a su rival del choque llegó el primer tanto de la temporada.
Un pase entre líneas de un activo Maxwell para que Ibrahimovic llevara el balón a la red silenció al Sánchez Pizjuán. El resto del primer envite, fue totalmente de color azul y rojo. El Barça no dejó que su jerarquía en el partido se tambalease y el Sevilla empezó a dar visos de impotencia. La mejor noticia para el cuadro local, la llegada del intermedio.
El segundo tiempo mostró todas las combinaciones menos las previsibles. El Sevilla salió en tromba a por el partido y sorprendió a un adormecido Barcelona. Messi sustituyó a Ibra a los cinco minutos de la reanudación, y el argentino, reposicionado, tuvo una noche bastante gris.
Tras varios avisos llegó el gol. Un excelente pase entre líneas del recién llegado Cigarini, permitió a Luis Fabiano romper la imbatibilidad de un correcto Miño. El brasileño tuvo un detalle a tener en cuenta y es que en su celebración, no dejó de agarrarse un instante el escudo del cuadro hispalenses. Aviso a navegantes en general y a los marselleses en particular.
NEGREDO, LA EXPLOSIÓN DEFINITIVA
Álvarez decidió mover ficha tras el gol. Renato y “O Fabuloso” dejaron su sitio a Kanouté y Negredo, protagonistas indiscutibles de la noche. El partido se encontró en un equilibro que iba más allá del marcador. El Barcelona contaba únicamente en su medular con dos destructores como Keita y el prometedor Thiago Alcántara, dejando al equipo sin la creación del juego que tanto necesita y confiando solamente en las individualidades de Leo. El astro no tuvo su día y el Sevilla aprovechó la inercia que le dio su gol.
Bordeando el último cuarto de hora, Negredo se sacó una jugada mágica de la chistera, que cada día más bocas abiertas deja, la cual acabó con tanto obra de Kanouté. Con el debut oficial de Adriano por medio, un centro de Perotti posterior a una genialidad de Navas, finalizó con Kanouté cabeceando a placer en el corazón del área pequeña del Barcelona. Punto y final.
La siesta les salió cara a los chicos de Guardiola, que ahora necesitarán una victoria por dos o más goles en 7 días si no quieren que se les escape el primer título del año. Pero cuidado, para dicha fecha, los internacionales españoles ya estarán en plena forma y dispuestos a lo que sea. Aun así, la noticia está clara: El fútbol ha vuelto y lo ha hecho con ganas.
KEVIN FERNANDEZ
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